Una sonata somnolienta para las mañanas de eneros,
una danza sesal para las noches de verano
¡Qué tristeza la música de estos días!
han traído pedazos de alma mediocre que no terminan de nacer
y siempre esperan acabar
para poder dormir.
A raíz de sus creaciones en pentagrama
(sus abortos)
siempre estuvo esperanzado,
cual padre esperando orgullo del escribano,
de la madre, hasta del monje desterrado.
¡Oh qué tristeza traen los abortos!
los velorios, el luto de todos los días
vestido de tibieza negra,
con dentadura sin lengua.
¡Cómo extrañaba lo que imaginó!
dejó sus notas y se volvió tan solo con las paredes,
y sus lágrimas rompían con sus letras
y encarnaban la fría y coagulada sangre
de sus fetos.
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